La gestión de Informática y Comunicaciones de la Comunidad de Madrid (ICM)

18 Dec

La gestión de Informática y Comunicaciones de la Comunidad de Madrid (ICM)

Hace pocos años, la Agencia de Informática y Comunicaciones de la Comunidad de Madrid (ICM), era una empresa referente para otras Comunidades Autónomas por su modelo de gestión. Cuando hablabas con cualquiera de sus trabajadores, en seguida notabas que se respiraba un ambiente muy sano de calidad en el servicio que se presta al ciudadano y a la Comunidad de Madrid. Había mucha gente que pertenecía a la empresa desde sus inicios, con un conocimiento muy profundo del negocio de las distintas Consejerías. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha notado un cambio brusco en la gestión de esta organización, que consciente o inconscientemente está minando su futuro.

Paso 1: Establecer la Estructura Necesaria

En diciembre del 2008, se nombró Subdirector General de ICM a Silvano Corujo Rodríguez (el consejero delegado era – y es – José Martínez Nicolás). En poco tiempo comenzaron a escucharse comentarios muy negativos acerca de la manera de gestionar de este señor (antiguo militar), y empezaron las dimisiones y las destituciones. Primero fue toda la estructura directiva de Recursos Humanos la que indignada con la política de “ordeno y mando” de este señor dimitió en grupo. Luego empezaron a dimitir algunos directores y jefes de área, bien porque no se les escuchaba, o bien porque estos señores – José y Silvano – les instaban a firmar papeles de dudosa moralidad y legalidad (siempre de palabra y nunca por escrito, para no dejar pruebas que pudiesen involucrarles). Si alguien les llevaba la contraria, al poco tiempo era destituido y se nombraba a otro “de su confianza”. A los primeros directores y jefes de área les siguieron muchos más, todos por llevar la contraria a estos señores o negarse a firmar algún papel (aunque se alegaba “pérdida de la confianza”). Imponiendo el miedo pero llamándolo “confianza”, estos señores siguieron convirtiendo la organización en su cortijo particular, primero de forma más prudente y después sin miramientos.

Al principio algunos pensaban “es normal que alguien que viene nuevo ponga a gente valiosa de su confianza a gestionar el negocio”. El problema fue cuando comenzó a ser cada vez más evidente que ningún nombramiento o destitución en ICM tenía que ver con las capacidades profesionales del afectado. Simplemente comenzó a buscarse una estructura que, independientemente de su valía profesional, obedeciese órdenes sin poner pegas, al más puro estilo militar. Su procedimiento para establecer “confianza” es el siguiente:

  • Se sitúa a alguien en un puesto de estructura para que acate las órdenes a rajatabla.
  • Si esa persona en cualquier momento expresa su opinión y es contraria a la de estos señores, entonces la cesan y ponen otra que acate las órdenes sin rechistar.
  • Esta persona sabe que la han cesado por no haber cumplido tal orden o no haber firmado tal o cuál papel (normalmente asignando contratos de manera ilícita a proveedores “privilegiados”), pero no tiene ninguna prueba de que ese haya sido el motivo de su cese. Muchos directores y jefes de área han sido destituidos por esto.

Paso 2: Asignar los contratos

Así, con una estructura directiva que obedece sin miramientos y firma sin pedir explicaciones, se pueden tomar decisiones que, aunque no beneficien a la organización, beneficien los intereses de unos pocos. Una vez establecida esta estructura, pronto empezaron a asignarse contratos con procedimientos poco habituales, y ciertos proveedores salieron muy beneficiados por ello. Este es el procedimiento para asignar contratos a su antojo:

  • Se modifican los términos de todos los pliegos y contratos para poder potenciar a estos proveedores (se piden requisitos que sólo algunos pueden cumplir, o en los que algunos son más fuertes que otros). Estas acciones ya provocan varias dimisiones en la estructura organizativa, personas no conforme con estas ilegalidades.
  • En ocasiones se juntan varios pliegos millonarios para que así puedan ser asignados al mismo proveedor de manera legal. Este es el caso de los cuatro grandes contratos de CMMA, dos de los cuáles se agruparon en uno sólo para poder ser asignados a la empresa Indra (http://www.bocm.es/boletin/CM_Orden_BOCM/2012/07/20/BOCM-20120720-11.PDF).
  • Se establecen procedimientos de validación técnica de las propuestas cualitativos y no cuantitativos. La valoración técnica no incluye puntaciones, sino “pros” y “contras”. Así, se puede asignar la nota final a las propuestas de los distintos proveedores sin poder probar que esta nota no ha sido fiel a la valoración que el equipo técnico ha realizado. En otras ocasiones, se modifica la valoración técnica sin contemplaciones.
  • Para evitar que un proveedor de los “non-gratos” baje mucho el precio de la propuesta y pueda ganar el contrato aún sin tener buena puntuación técnica, el señor Silvano Corujo es capaz de preguntar directamente a los proveedores qué precio van a ofertar (si no le dicen la verdad, ya vendrán las represalias, ese proveedor no volvería a ganar ningún contrato en ICM).

Proveedores como Indra han salido muy beneficiados con esta “metodología”, pasaron de ser un proveedor más de ICM a convertirse en el proveedor que absorbe la mayor parte del presupuesto para proyectos. En los últimos contratos millonarios de este mes de noviembre, también ha conseguido ganar un concurso la empresa Neoris, cuyo consejero es Ignacio López del Hierro, marido de Maria Dolores de Cospedal.

Paso 3: Infundir el miedo para que nada salga a la luz

Si ya existía miedo entre los trabajadores de ICM por la forma de gestionar de José Martínez Nicolás y Silvano Corujo Rodríguez, los acontecimientos en las últimas semanas han sido los que han puesto la guinda a su política de miedo y opresión.

Hace meses que el señor consejero no atiende a las peticiones de reunión por parte de los sindicatos, incumpliendo los deberes de su cargo. La semana pasada estos sindicatos comenzaron a pasar unas hojas entre los trabajadores de ICM recogiendo firmas para exigir al consejero que cumpliese con sus obligaciones y se reuniese con ellos. Muchos cargos de estructura incluidos jefes de área y algún director firmaron dicha petición, cansados de la situación que soportan desde hace años.

El miércoles 12 de diciembre el señor consejero delegado José Martínez Nicolás recibió esas hojas de firmas y lo primero que hizo fue llamar a un director que había firmado y destituirle en el acto. Posteriormente empezó a decir que iba a hacer lo mismo con todo aquel miembro de la estructura que hubiese firmado esa petición (ciertas personas cercanas le aconsejaron que no lo hiciese, al menos de una sola vez). Al día siguiente, el señor consejero y Silvano Corujo comenzaron a reunirse con todos los directores y jefes de área, y trasmitieron este mensaje: “Señores han defraudado la confianza que habíamos puesto en ustedes. Ya han visto lo que hemos hecho con el Director que firmó esa petición. En ICM o se está con nosotros o contra nosotros, no hay términos medios. El que esté contra nosotros, aceptaremos su dimisión con mucho gusto”. Entre otras cosas, el consejero llegó a llamar “el enemigo” a los sindicatos en alguna de estas reuniones. En otras, algunas personas invadidas por el miedo y la presión se echaron a llorar pidiendo perdón entre lágrimas. Hasta ese punto llega la “confianza” de estos señores.

Las preguntas: A José Martínez Nicolás y Silvano Corujo Rodríguez

  • Esta forma de gestionar, a la larga, puede acabar destruyendo la organización. ¿A ustedes les importa que eso ocurra o es lo que quieren provocar? Han tratado de politizar una empresa tecnológica, y claramente eso no ha funcionado. En lugar de mantenerse al margen de la estructura de técnicos-gestores que soportaba el negocio y dedicarse a satisfacer las necesidades de sus clientes (que son las Consejerías de la Comunidad de Madrid y finalmente los ciudadanos), han decidido degradar a todos los profesionales que llevaban años cumpliendo con su trabajo, y sustituirlos por gente de su “confianza”, muchos de dudosa valía profesional, que simplemente acatasen sus órdenes (algunas de moralidad y legalidad cuestionable, como las asignaciones de contratos).
  • Están tratando de utilizar un modelo de gestión basado en el miedo y la obediencia de una cadena de montaje del siglo XIX a una empresa tecnológica del siglo XXI, y eso tampoco ha funcionado. Tienen a toda la plantilla en contra, incluidos muchos de los que consideran “de su confianza”. Lamentablemente para ustedes, la confianza y el respeto profesional es algo que hay que ganarse, y no lo han hecho. Esto que están haciendo se llama disciplina militar y para nada está basada en las relaciones de confianza.
  • Han batido ustedes un record de “nombramientos a dedo”, realizando en una empresa con 650 empleados más de 80 cambios en su estructura organizativa. No conformes con esto, se han dedicado ustedes a enchufar a sus amigos, incorporando de manera muy poco ética a personas que no han superado ningún proceso selectivo, y poniéndoles unos sueldos descomunales mientras recortaban los sueldos y beneficios sociales de la plantilla argumentando que “no hay dinero”. Un ejemplo muy claro es el de su amigo Saturnino Rayado Morcillo, al que han realizado un contrato al 100% de sueldo desmesurado, cubriendo una baja por pre-jubilación de un trabajador más joven que él, que sólo había reducido el 25% de su jornada. A los amigos que ya estaban en la organización, se han dedicado ustedes al juego de “te destituyo y te vuelvo a nombrar”, de forma que consolidasen niveles salariales y así se les subiese el sueldo de manera encubierta, al igual que acaban de hacer con el señor Fernando Ledrado Gómez.
  • Para rematar todo esto, cuando incluso “su gente de confianza” comienza a denunciar que la situación es insostenible, ustedes crucifican a un tipo a modo ejemplar tratando de infundir el miedo en toda la organización para que nada de lo que está ocurriendo salga a la luz.

Las preguntas: A quienes les pusieron ahí

  • La tecnología es un componente fundamental para la Administración Pública, eje estratégico de muchos gobiernos en su compromiso de crecimiento económico y servicio a los ciudadanos. ICM, la empresa tecnológica de la Comunidad de Madrid, cuenta con unas bases robustas, personal cualificado con mucho conocimiento del negocio y vocación de servicio público, que está siendo mal dirigido por estos señores que están destrozando la empresa. ¿Van a dejar ustedes que esto pase?
    • Si de verdad quieren que la Informática de la Comunidad de Madrid funcione: Sustituyan a estos señores por unos gestores en condiciones que dirijan la organización como una empresa tecnológica, no como su cortijo. Se está desaprovechando el talento de una organización fundamental para el buen funcionamiento de la Comunidad de Madrid, que con su modelo de gestión fue referencia para muchas otras a autonomías.
    • De lo contrario: Si ustedes no desean que esto funcione, pueden sentarse a esperar a que estos señores terminen de destrozar la organización. Así tendrán la excusa perfecta para dentro de un tiempo justificar un ERE o incluso su privatización porque no es eficiente o no funciona como debería.
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